Buenas razones para empezar a jugar al pádel
Empezar a jugar al pádel y practicar este deporte no solo se ha convertido en un hábito imprescindible para todas las edades, sino que también es una recomendación médica. Esto es totalmente cierto, pero, ¿qué hacer si has elegido este deporte, el pádel, y estás dando tus primeros pasos?
Y no solo porque sea una de las disciplinas de moda, a la que cada día se suman más adeptos, sino también por toda una serie de beneficios que contribuyen a mejorar tu salud y tu calidad de vida. El pádel ha dejado atrás su carácter elitista y se ha popularizado; lo practican desde los jugadores más jóvenes hasta los veteranos, independientemente de su edad y condición física.

Si tienes la oportunidad, te invitamos a coger una raqueta de pádel y empezar a jugar, enviando pelotas hacia el rival de diversas formas, tanto con golpes abiertos como cerrados. Se trata de que despiertes al jugador de pádel que llevas dentro. Además, estamos seguros de que, en cuanto empieces a aprender a jugar al pádel, te engancharás. Y no te preocupes, porque es normal. Todos empezamos así, familiarizándonos con el juego del pádel.
Para disipar tus dudas y despertar tu interés por el juego, y para que puedas comparar las ventajas que te puede aportar empezar a jugar al pádel, estas se pueden dividir en dos apartados distintos: el físico y el psicológico. Antes de aprender a jugar al pádel, debes partir de la base de los tres factores fundamentales del pádel: la facilidad, la diversión y el juego en equipo.
La importancia de la actividad física en este deporte
Al consultar con un fisioterapeuta y un preparador físico, ambos señalan aspectos que hay que tener en cuenta. Al igual que cualquier otro deporte, el pádel tiene una serie de beneficios que repercuten en nuestra salud. Además de los beneficios comunes a cualquier deporte, como el tonificado muscular o incluso la pérdida de peso, debemos tener en cuenta que su práctica fomenta nuestra sociabilidad, es un deporte muy divertido y nos ayuda a liberar energía y adrenalina. Por si fuera poco, el pádel es muy bueno para trabajar la coordinación visomotora, el movimiento… En este sentido, es un deporte muy completo.
Al mismo tiempo, como actividad física, también conlleva cierto riesgo de lesiones, como esguinces de tobillo, roturas de fibras o epicondilitis, también conocida como codo de tenista. Aunque no es un deporte de gran esfuerzo físico, el riesgo existe, por lo que debe haber una preparación previa. Es importante que no sea nuestra única actividad física. Sería recomendable prepararse mínimamente de antemano, simplemente calentar un poco, por ejemplo. Con un poco de preparación no deberíamos tener ningún problema.
Al igual que en cualquier otra actividad, cuando empiezas, debes recordar que antes de gastar mucho dinero, es necesario probar. Adquiere palas de pádel acordes a tu nivel de juego. La regla de oro, como en cualquier otra disciplina, es invertir más en formación y menos en equipamiento. Debemos encontrar un buen entrenador, con titulación, que sepa aconsejarnos, enseñarnos los primeros pasos para evitar lesiones y descubrir el mundo del pádel.
Más adelante, a medida que subamos de nivel, ya nos compraremos el material adecuado. Muchas veces cometemos el error de ir a una tienda y dirigirnos directamente a la sección profesional. Es un error. Cada nivel requiere un material específico; cuando empezamos, no necesitamos la misma raqueta ni el mismo calzado que si tuviéramos un nivel medio o avanzado.
Prueba el deporte más sencillo de aprender y de practicar, popular en los países de Europa y toda Sudamérica: el pádel. Te garantizamos que, en diez clases, podrás jugar con tus amigos y vivir un montón de emociones diferentes, sentirte como un jugador de torneo y conseguir la victoria.
¡Empieza a jugar al pádel hoy mismo!